Españolez 2
Zumeta
Director general del museo Guggenheim Bilbao
Galería Haim Chanin Fine Art, Nueva York
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AY muchas manera de mirar un cuadro, pero tras hacerlo, de forma inesperada, un día alguno nos vuelve a asaltar y comprobamos que su estela permanece indeleble en la memoria, en la experiencia. Eso ocurre al contemplar la obra de Zumeta : el espiritu se perturba y el alma se satura de color, haciendo de la observación una vivencia estética que nunca resulta indiferente.
La pintura de Zumeta es como un arrollador remolino que engulle, que arrastra, paradójicamente, de forma centrifuga. No hay sosiego en el mirar; agitada y en zigzag, la vista circula enloquecida por cada margen, por cada centro, por cada detalle minúsculo o forma desproporcionada que, sin embargo, no es capaz de retenerla. Y es que mirar lo absoluto es no mirar fijamente, es querer abarcarlo todo y quedarse sin nada. Porque Zumeta no representa los objetos exterioeres, los «decibles», se limita a las formas que brotan de una apasionada aplicación del color ; es su manera de buscar lo absoluto en el arte : introduciéndose en la pintura misma.
En el margen que queda entre la abstracción y la figuración, existe un territorio frcuentemente desoccupado: el que de va de lo «abstracto que representa» a la «figuración desdibujada», y vuelta. Los cuadros de Zumeta se mueven en esta tierra movezida, robando de la abstracción la riqueza del gesto, la expresión desbordada o el color desmedido y hurlando de la figuración la naración, el simbolismo de los motivos o la emoción de lo reconocible. Así las imágenes se muestran liberadas, como salidas de una explosión de color que; sin orden ni concierto —quizá con mucho—, caen sobre el lienzo. Con significantes o sin ello, el expectador reconoce una narración, esa sí, privada y personal, diferente a cada mirar ; pero sielpre contagiosa de vitalidad. Un apabullante laberinto en el que cada uno busca sus propios motivos, y los encuentra, auque sin la certeza de que hayan sido puestos allí por el artista. Es casí una experiencia metafísica, como la propia realidad. ¿Dónde están las cosas, fuera o dentro de nosotros ? En la obra de Zumeta tampoco se puede afirmar con rotundidad de dónde brotan las formas, si subayacen en el lienzo o están exclusivamente en nuestra mirada. De cualquier manera, descompuestas por las intensas masas de color, las imágenes luchan por salir de los empactes pictóricos, ansiosas y desgarradas, sugerentes y provocatorias.
Zumeta es pintor, porque el pincel es su manera natural de expresión, y eso se nota. Miembro del histórico grupo Gaur, Zumeta es hoy uno de los artistas vascos consagrados, cuya repercusión internacional ha sido injustamente tímida. Es una satisfacción que la galería Haim Chanin Fine Art organice la esposición en Nueva York y haga con ello justicia a la producción de este artista de origen gipuzkoano. Espero, sinceramente, que serva de plataforma de divulgación de nuestro mejor arte.
Zumeta: 1-2-3
José Luis Merino
Zumeta 98-99-00
Uribitarte en Bilbao, La Brocha, 2000
1
Si escribo la palabra pintar, empiezo a verla correr larga y libre por el cuerpo de Zumeta. El es de todos los pintores que conozco quien posee mas pasión por pintar. Esa pasión le Ileva a abrir cada dia las puertas y armarios de su infancia y madurez de hombre, Toma un lienzo como el albañil trae a su mano un ladrilIo de dos caras o el carpintero da una pasada de cepillo para ajustar una jamba... A partir de ese instante todo cambia. Compulsivamente traza formas y colores. Expande gestos por aqui y por alla. Deja una linea de tenue color sobre el lienzo como si fuera un suspiro entre tanta revuelo. Coma un repente brioso cambia de golpe y vuelve al bullicio de las formas intrépidas y a la multiplicidad de las pigmentos. Parece como si el color fuera pensando. Las manchas corren entre gozos e insatisfacciones.
Unas formas tan impensadas como bruscas aparecen de pronto. No son puros gestos, sino simples balbuceos que semejan simbolos increados. Este cambia el signo de la hecho hasta ese momento. Inicia otra vez el impulso gestual, pero contando con esos símbolos increados, en un afán por hacerlos vivir en la creacion del cuadro. Mas de pronto otra vez surgen las grafias desgarradas, trémulas, vibrantes, remecidas. Cada nuevo trazo formal trae consigo nuevos colores. Se diria que todo ello esta dispuesto para emprender un largo viaje fuera de la obra, hacia no se sabe dónde.
2
En cuanta a su actitud coma persona, no hay convulsiones ni vaivenes. Cada acto de su vida ha sido guiado por la modestia (lo que en términos de ciencias sociales llamarian avituallamiento de la desventaja). Ha entepuesto a todo lo demas la honestidad de la coherencia; solo interumpida por una curiosidad insaciable de silencio. Desde siempre ha rehuido hacerse con un puesto de privilegio en la sociedad. Sabe que si la hiciera perderia independencia a la hara de pintar. Este hecho no tendria nada de singular, sino fuera porque no pocos artistas de nuestro ámbito trepan como muflones, con animo de alcanzar un lugar entre los consagrados... Les importa un rabano el hecho de vivir la historia de cada dia en relación con su arte. Sus maximas ambiciones consisten en "colocar" obras suyas en el interior de un famoso museo. Eso los transporta imaginariamente al Paraiso del Arte, sin saber que con ello están asistiendo a las exequias de sus propios cadaveres. No quieren saber que los museos solo son guardianes de la conocido, en tanto el arte es un viaje a lo desconocido. El arte vivo y verdadero siempre ha luchado par no dejarse encerrar.
3
Pero hagamos a un lado simbolos, infancias y museos. Para Zumeta le que cuenta es la tenacidad del trabajo, que es como decir, la obsesión profunda de crear, aùn desconociendo cuáles son los resultados... Son otros quienes llevarán al gran pùblico esos trabajos. En ultimos años, entraron en la vida de Zumeta dos seres admiradores apasionados par su obra. Ellos son Emilia Epelde y Mikel Mardaras. Las dos le han echado imaginación y coraje para recién poner de pie una idea, como es la de habilitar las obras en ruinas del Depósito Franco e improvisar un colosal ámbito exposicionaI... Por encima de paredes de humedad y hormigón insensibilizado, las obras del guipuzcoane se alzan potentes, en especial las que Ilenan una enorme sala. Es ahi donde Zumeta consigue transformar el espacio y convertir lo que era detritus ruinoso en une catedral formidable, mejestuosa, impresionantemente acogedora y llena de resonancias artisticas. Lo que era miseria y olvido, se ha vuelto un presente rutilante de formas y colores nuevos... Empeñado en una especie de deber original para consigo mismo, Zumeta crea una enfelizada metastasis, inoculando sus mas gozosos gustos en el corazôn de todos nosotros.
Pura energía
José Luis Merino
El País, 26 de junio de 2000
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NTRE las ruinas olvidas del antiguo Depósito Franco de Uribitarte, los animosos Emilia Epelde y Mikel Mardaras, propietarios de la galería La Brocha de Bilbao, han logrado lo que parecía a primera vista impensable, esto es, el montaje de una amplísima exposición de pinturas de José Luis Zumeta.
Sobre una superficie de mil metros cuadrados, repartidos en tres espacios, se alzan medio centenar de obras. Diesisiete de ellas de gran formato : dos metros por tres metros. En el anchuroso espacio central, el mayor de los tres, está colocado una réplica libre o visión muy personal del Guernica de Picasso, con sus mismas medidas (3,510 x 7,825), que realizara el pintor de Usurbil hace año y medio, para una muestra en torno al famoso cuadro que se llevó a cabo en el norte de Escocia.
Hasta aquí la cuantificación de los datos objetivos. A partir de esto entra en acción el arte de Zumeta. Arte pleno de energías, arte de acción. No existe sofisticación alguna en esos trazos violentos. Sólo un henchido orgullo de vida. El pintor siente dentro de sí una energía profunda, aunque larval. Es lo único que sabe, lo único de lo que está seguro. Y como es pintor trata de dar rienda suelta a esa energía. Compulsivamente traza formas que van llenas de colores vivos. Expande gestos que cubren cada lienzo. Entonces surgen las grafías desgarradas trémulas unas veces, otras veces vibrantes, y siempre remecidas.
En ese pintar, que más parece una pelea consigo mismo, Zumeta nos está recordando que para él, el arte consiste en conseguir trasladar a los cuadros sus más intimas e inmediatas sensaciones pictóricas. De ahí esa lucha semejante a un cuerpo a cuerpo con los pigmentos, en una toma y daca continuo. No existe nada más concreto y seguro como una mano con muchas ganas. A este respecto, Schopenhauer aducía que «el tacto es vision que recorre el camino».
Los resultados son puros signos plásticos. No hay nada sofisticado en ello, queremos repetirlo. Veámoslo únicamente como la metafísica orgiástica del juego y lo festivo. O, lo que es lo mismo, el impulse se dar expresión directa a un sentir y juntarlo al oficio de equilibrar de la manera más armónica —más plástica— posible ese sentir.
Dentro de las obras mostradas par Zumeta conviene reparar en dos facetas claramente diferenciadas. Por un lado figuran las azas barrocas, gestadas a base de una gran acumulación de trazos y signos reiterativamente diversos ; y por otro lado están las más escuetas y sintéticas. Mientrás las primeras, con les pequeños detalles tratados como mundos independientes —con el papel de ser dinamizadores del todo—, resueltan más enjudiosas, por su mejor acabamiento, que las otras, para el artista las segundas contienen un interés especial. ¿Por qué? Porque se trata de ver cómo con poco elementos, y aún con una reducidísima manipulación, al final se consigue que el cuadro sea una entidad válida. Es como si, al insistir pintando, el cuadro perdiera su parte más pura y pristina. También se podía argumentar que al querer rematar la obra, con ello se llega a matar su misterio. De ahí esa sensación de inacabamiento en algunas de las obras expuestas.
En cuanto al Guernica, la pieza es una convulsión que parece morir de rodillas. Resulta como fuego vendado por heridas. Un desafio a lo perdido. El inmenso festín de los buitres. Son los colores de las llamas de lo que fue un infierno terrenal. Aterrador incendio….
Zumeta me secretó hace años unas palabras sobre la manera de entender su arte expresivo : «Pintar es pura impotencia. Alforan los mínimos. Todo lo que hay debajo es pura impotencia. Pero es verdad que si te paras, tu vida deja de existir».